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Aplazar deuda
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Aplazar deuda: Cuándo es la mejor opción y cuándo solicitar la Ley de Segunda Oportunidad
El sobreendeudamiento puede convertirse en una situación complicada para cualquier persona o empresa. En estos casos, aplazar deuda puede ser una alternativa viable para aliviar la carga financiera.
Sin embargo, en situaciones de insolvencia grave, también es importante considerar la posibilidad de solicitar el perdón de la deuda a través de la Ley de la Segunda Oportunidad. En este artículo, analizamos cuándo conviene optar por cada solución.
¿En qué consiste aplazar deuda?
Aplazar deuda es un mecanismo que permite dividir un pago en cuotas o posponerlo en el tiempo. Existen distintos tipos de aplazamientos dependiendo del acreedor, como el aplazamiento de deudas con Hacienda o con la Seguridad Social.
Esta opción es especialmente útil cuando se espera una mejora en la situación económica a corto o mediano plazo.
¿Cuándo es recomendable aplazar deuda?
Aplazar deuda es una solución viable en los siguientes casos:
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Cuando hay patrimonio que proteger: Si el deudor posee bienes susceptibles de embargo, el aplazamiento puede evitar la pérdida de estos activos.
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Cuando los ingresos superan el límite de embargabilidad: Si el deudor tiene ingresos suficientes, es recomendable negociar con los acreedores. Más información en el límite de embargabilidad.
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Cuando la deuda es temporalmente impagable pero viable a futuro: En casos de dificultades económicas transitorias, se puede negociar con los acreedores para reestructurar los pagos. En estos casos, se puede optar por la negociación de deuda.
Ejemplo práctico: Un autónomo con deudas con Hacienda que prevé mejorar su situación económica en seis meses podría solicitar un aplazamiento de deuda con Hacienda para evitar sanciones y embargos.
¿Cuándo conviene acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad?
En situaciones de insolvencia en las que el deudor no tiene patrimonio que proteger ni capacidad de pago, la Ley de la Segunda Oportunidad puede ser la mejor alternativa. Esto permite obtener el perdón de la deuda y comenzar de nuevo sin cargas financieras.
Se recomienda optar por esta opción cuando:
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Los ingresos no superan el límite de embargabilidad: Si el deudor no cuenta con ingresos suficientes, seguir pagando la deuda puede ser inviable.
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No hay bienes embargables: Si no se poseen activos que puedan ser ejecutados por los acreedores, es mejor solicitar la exoneración de la deuda.
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Las deudas son insostenibles a largo plazo: Si la deuda acumulada es demasiado alta y no hay expectativas realistas de pago.
Ejemplo práctico: Un trabajador en paro con varias deudas de créditos rápidos y sin bienes a su nombre podría solicitar la Ley de la Segunda Oportunidad para cancelar sus obligaciones y empezar de nuevo.
La importancia de buscar ayuda profesional
Antes de decidir entre aplazar deuda o solicitar la exoneración, es recomendable contar con el asesoramiento de un especialista en deudas y concursos de acreedores.
Para calcular si es viable acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad, se puede utilizar el simulador de la Ley de Segunda Oportunidad.
Conclusión: Una oportunidad merecida para los deudores
El sobreendeudamiento no solo afecta la economía personal, sino también la salud mental. Es fundamental encontrar soluciones viables para evitar el estrés por deudas y mejorar la calidad de vida.
Tanto aplazar deuda como solicitar el perdón de la deuda pueden ser estrategias adecuadas según cada situación. Lo importante es actuar con información y asesoramiento para lograr la mejor solución posible.
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